Tuesday, December 28, 2010

Curando un corazón ajeno




Margarita tiene 50 años, ojos achinados, cabello negro y siempre usa pintura de labio roja. Nos conocimos hace como dos años pero venimos siendo amigas desde principios de este. Apenas volví al trabajo el primer “chisme” fue: “You know Margarita? The girl who works with you? She is dating a younger guy!” yo la verdad siempre he sido mente abierta (algunas personas piensan que demasiado mas bien) y no le vi el “horror” al chisme. No recuerdo que le respondí a la persona pero conociéndome como me conozco lo mas seguro fue algo “acidito” para sacármela del paso.

No quise ser prejuiciosa así que deje las cosas al tiempo y ser yo quien decidiera como seria mi relación con ella. Deben entender que seriamos compañeras de trabajo por muchas horas; que básicamente pasaría más tiempo con ella que con mi familia. Además nunca me a gustado estar poniéndole etiquetas a la gente. El tiempo fue pasando y más confianza fuimos ganando la una con la otra. Yo le contaba algunas de mis cosas y ella me contaba de ellas sin tocar jamás el tema de su relación. No paso mucho cuando un día sentadas tomándonos un café Margarita me diría que sale con una chamo de 25. Yo creo que ella esperaba que le diera un sermón, que le dijera lo equivocada que estaba pero en lugar de eso lo que le dije fue: Si eres feliz y no le estas haciendo daño a nadie…pa’ lante” demás esta decir la cara de shock de ella. Yo creo que estaría tan acostumbrada a las criticas que le hecho que alguien no le parara fue un alivio.

Debo admitir que el nunca me cayo bien. Me parecía algo taciturno, especialmente para alguien como ella que es tan llena de vida. Cada vez que discutían ella venia a mi a pedirme consejos; aun sigo sin entender el porque…ya que no me considero una “entidad” en cosas del amor. Trate de siempre ser imparcial no porque ella sea mi amiga siempre le voy a dar la razón (Yo si se que estas errando te las voy a decir tal como es) los dimes y diretes no pararon, muchas veces intente decirle que allí es cuando la experiencia de ella y la falta en el lado de el es lo que hacia las cosas tan difíciles….pero nunca se lo dije, preferí que la lección la aprendiera ella sola.

Ayer Margarita me llamó apenas dijo “Hola” pude oír el nudo en su garganta. “Terminamos y es definitivo” fue lo primero que me dijo. Hablamos largo y tendido y la sentí tan derrotada que me tomo bastante tiempo convencerla de que las cosas solo podrían mejorar, que cuando un corazón esta roto y en mil pedazos ya lo peor paso porque sencillamente no puede seguirse rompiendo. No importa el fracaso, llora lo que tengas que llorar pero yo espero que no se te olvide recoger las piezas y volverte a levantar



A mi en lo personal no me gusta el pero nadita! Pero como este post no se trata de mí. Voy a complacerte con el “huevo sin sal” que tanto te gusta

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